Ojo con la vuelta al cole!

Ojo con la vuelta al cole!

Ahora en Septiembre vuelven las clases y es un buen momento para revisar la vista a los más pequeños. Un problema visual no detectado en un niño podría derivar en falta de atención y dificultades en el aprendizaje. En definitiva, una buena salud visual es fundamental para el correcto desarrollo escolar.

  

 

¿Por qué hay que realizar revisiones oftalmológicas en los niños? 

La infancia es una edad crítica en el desarrollo de la visión. Cuando nacemos el sistema visual no está maduro y va evolucionando hasta los 7-8 años de edad. Muchos de los problemas visuales se desarrollan en esta fase y tienen solución si se detectan a tiempo. Pasada esta edad no es posible recuperar la visión. Por eso es tan importante revisar la vista de los más pequeños. En esta detección es fundamental el papel de los padres y del oftalmólogo.

¿Qué síntomas deben alertarnos?

Cualquier alteración en la visión o en la alineación de los ojos es una causa justificada para acudir a un especialista. Por ejemplo, torcer un ojo, acercarse mucho al papel, entornar los parpados, rascarse  los ojos o tener dolores de cabeza frecuentes son síntomas de alerta.

 

¿Cuándo es recomendable ir al oftalmólogo?

A partir de los 3 años se debería comprobar la vista de todos los niños anualmente. También es importante comprobar la visión estereoscópica o la capacidad de ver en 3D.  A medida que el niño crece,  esta exploración es más completa y fiable. En cualquier caso, siempre se debería acudir a un especialista ante cualquier sospecha de una visión inadecuada. Actualmente, los pediatras de atención primaria revisan la vista en su programa de revisiones del niño sano a los 3 y a los 6 años.

¿Cuáles son los principales problemas de visión en esta edad y que solución tienen?

El ojo vago o ambliopía es una de las causas más frecuentes de pérdida de visión en niños y jóvenes. Se estima una prevalencia de entre el 2 y el 3% de la población infantil. A veces es difícil su detección ya que el niño ve bien con el otro ojo y realiza sus actividades con total normalidad. Cuando hay una asimetría entre lo que ve un ojo y otro, nuestro cerebro opta por desarrollar la via visual del ojo que ve mejor. Como consecuencia, disminuye o anula la visión del peor ojo. Esta asimetría en la estimulación puede ser debido a un defecto de graduación como la miopía, hipermetropía y astigmatismo o a una desviación de los ojos (estrabismo).

Para corregirlo, debemos intentar que los dos ojos tengan una buena visión. Para conseguir esto a veces es necesario recurrir a unas gafas o corregir un  estrabismo mediante cirugía. Además, puede ser necesario completar el tratamiento mediante parches para forzar la visión en el ojo vago. La buena noticia es que el ojo vago tiene tratamiento si se corrige antes de los 7-8 años de edad. Normalmente, a partir de los 10 años nuestro cerebro ya no es capaz de aprender a ver y las posibilidades de mejora se reducen.

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