La miopía: una epidemia mundial

La miopía: una epidemia mundial

Se han encendido todas las alarmas. Y es que las tasas de miopía no han hecho más que aumentar en los últimos años. Por poner algún dato, hoy hay el doble de miopes que hace tan solo 50 años. Pero si nos fijamos en países asiáticos como Corea o China, el 95% de los alumnos que terminan la escuela son miopes. Cifras muy alarmantes que han motivado un debate en la comunidad científica sobre las causas y las posibles medidas para controlar esta epidemia.

Sabemos que la miopía es un defecto de desenfoque del ojo. Los miopes enfocan las imágenes por delante de la retina y suele ser debido a un crecimiento excesivo del globo ocular.

Normalmente comienza en la edad escolar y empeora gradualmente hasta finalizar la pubertad. Aparte del desenfoque, los ojos miopes tiene mas riesgo de tener cataratas precoces, glaucoma, desprendimientos de retina y otras alteraciones retinianas.

Aunque la genética es importante, hay algo en nuestro comportamiento que aumenta las tasas de miopía. Ya hay estudios que relacionan un mayor tiempo al aire libre con una menor incidencia de miopía. Por eso, se cree que la miopía en países asiáticos es debida a la altísima exigencia escolar donde los niños desde muy pequeños pasan muchas horas al día encerrados y delante de los deberes.

La miopía se corrige con gafas o lentes de contacto. También hay intervenciones con láser que modifican la forma de la córnea para corregirla, aunque no deben hacerse en menores de 18 años.

Con la evidencia que tenemos hoy, podemos frenar la miopía animando a los más pequeños a hacer actividades en el exterior, donde además hay niveles de luz superiores al interior. Igualmente, debemos limitar las horas al día que pasamos enfocando la vista en objetos cercanos como móviles o tablets.

También se ha publicado muy recientemente la eficacia y la seguridad de colirios y lentes de contacto como medidas para frenar el avance de la miopía. Concretamente, existen muchas esperanzas puestas en el colirio de atropina diluida ya que ha demostrado ser la medida más eficaz para frenar la miopía. También, aunque de forma algo menos eficaz, se ha demostrado la utilidad de unas lentes de contacto especiales que controlar la miopía. Ante estos resultados tan esperanzadores, debemos estar atentos a los resultados de los próximos estudios y trasladar esta creciente evidencia científica a nuestros pacientes con una miopía progresiva.

Dr. José Ignacio Valls

Santa Faz Salud

Oftalmología y Cirugía Oftálmica

03/10393

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